La serpiente más grande del mundo

Historia:
La revista Nature publica hoy, 5 de febrero, la noticia del descubrimiento del fósil de la serpiente más grande que existe. En la mina de carbón, que se encuentra en la Guajira, al otro lado del país, aún están fascinados.

Un equipo de científicos de variadas disciplinas han sido los protagonistas del hallazgo en una mina de carbón abandonada de los restos óseos fosilizados de este inmenso ejemplar de la friolera de 14 metros de largo y 1,25 toneladas de peso.


Para hacernos una idea, el tamaño de este serpiente, a la que los científicos han acuñado como Titanoba Cerrejonensis, le impediria pasar por una puerta y su longitud equivaldría a la de un autobús. Como prueba, podemos observar en la imagen, la clara diferencia entre la vertebra de una Anaconda actual y la de la Titanoba.




Así, se estima que este ejemplar vivía en la Guajira, en lo que entonces era una selva tropical que ahora no, hace aproximadamente unos 45 - 60 millones de años. Según el paleobotánico colombiano Carlos Jaramillo, perteneciente al Smithsonian Institute y el paleontólogo Jonathan Bloch, del Museo de Historia Natural de Florida, su gran tamaño se debe principalmente a que en aquel momento histórico la temperatura de la región estaba entre 30 y 34ºC de media, a diferencia de la, muy por debajo, media actual de 28ºC.


El descubrimiento justifica, por tanto, cómo los cambios climáticos condicionan y afectan - mucho más de lo que se piensa - a todas las especies animales. <>.


Tal como explica Jaramillo, una ligera subida de temperatura tiene unas consecuencias profundas en la dinámica animal. Tal es el caso de ballenas azules o libélulas, cuya evolución ha ido disminuyendo sus dimensiones considerablemente. Por no mencionar a los dinosaurios, cuya desaparición vino de la mano del clima.


Así, resulta lógico que los animales de sangre fría saliesen beneficiados por aquel entonces, ya que a mayor calor, la sangre animal es más caliente y el metabolismo tiene que hacer mejor esfuerzo para desarrollarse, lo que permitiría un mayor volumen.


Y del mismo modo, tiempo atrás ya habían sido encontradas en esa misma mina los restos de huesos fósiles de cocodrilos y tortugas, que naturamente, también eran de tamaños descomunales.


Dicen los científicos que ha sido una suerte encontrar estos restos junto al carbón del yacimiento, puesto que resulta harto difícil encontrar fósiles, puesto que la roca madre en los bosques tropicales se encuentra muy profunda, "sepultada" por la materia orgánica procedente de millones de años de biomasa forestal.



En el caso de la Titanoba Cerrejonensis, hablamos de una boa constrictor que ha sido clasificada dentro del grupo de las anacondas, pertenecientes a la familia de las boas. Hasta ahora, la mayor anaconda encontrada tenía 9 metros de largo y 140 kg de peso y, aunque existen referencias de ejemplares hembras más voluminosos- hasta 12 metros de longitud -, la Titanoba ha superado todo los récords.


Incluso es curioso que no se trata de una serpiente venenosa, sino que su modus operandi a la hora de alimentarse es capturar a las presas y oprimirlas hasta dejarlas sin aire. Una vez asfixiadas, las engulle enteras y requiere de varios días para procesar su digestión.




Así las cosas, y dado el hallazgo y las particulares conclusiones en relación al clima, sería una divertida locura imaginarnos que, según la evolución natural, condicionada por los bruscos cambios climáticos de los que estamos siendo partícipes, nos iremos convirtiendo en seres cada vez más y más pequeños. Quizás algún día, la cinta del estadounidense Jack Arnold El increíble hombre menguante (1957) sea algo más que una realidad ficticia o un manifesto profético. Quién sabe. En cualquier caso, nuestros ojos no llegarán a verlo.